He de reconocer que, una de las primeras cosas que hice cuando pensaba en trabajar sobre el concepto de obsesión aplicado al arte, fue buscar el término en el diccionario. Algo muy sencillo, muy evidente, muy tonto incluso, pero que en cambio me sirvió de gran ayuda. Su simple definición hizo que, de forma inmediata, casi intuitiva, algunos artistas me vinieran a la mente y empezara a ver claro el proyecto y sus intenciones.

Obsesión (del lat. obsesio, -onis, asedio)

1. f. Perturbación anímica producida por una idea fija.

2. f. Idea que con tenaz insistencia asalta la mente.

A continuación, otro ejercicio tonto: buscar sinónimos desde el word. Prejuicio, ofuscación, pesadilla, obcecación, ceguera, alucinación, testarudez, error.

Después hice lo mismo con obsesivo:

Obsesivo,va

1. adj. Perteneciente o relativo a la obsesión.

Deslumbrador, perturbador, insistente.

Entonces pensé que ahí había algo que, como mínimo, valía la pena explorar con un poco más de detalle.