Obsessions inicia de nuevo un proceso de cambio. La Caja de Pandora de Lucía Lara finaliza este próximo jueves y el viernes 23 de noviembre se inaugurará La collection de formes de Pierre Descouvré a cargo de Samuel Labadie. Esta semana vamos a colgar aquí algunas imágenes de la instalación de Lucía y sus cinco videos íntregos para que se puedan consultar cómodamente. A partir de la semana que viene, también irá apareciendo información sobre Pierre Descouvré, científico francés recuperado por Labadie para su trabajo en L’Aparador.
Uno de los aspectos clave del proyecto – y por tanto de la definiciones de “obsesión” que pretendemos dar – se encuentra en la actitud de repetición e insistencia en lo mismo, ya sea por una cuestión de fe en algo, investigación precisa o pura cabezonería. Así que, mientras un artista acaba y el otro empieza, simplemente ofreceros desde aquí algunas actitudes obsesivas en arte que funcionan como referentes dentro del ciclo. Posiciones que personalmente me atraen y que a su vez generan un sinfín de posibilidades de conexión y vínculo con los artistas que van a ir pasando por el escaparate del Museu Joan Abelló de Mollet.
El Atlas de Gerhard Richter, acumulación infinita de imágenes de todo tipo que después pueden o no convertirse en una obra pictórica; la obsesión de Rembrandt por el autoretrato como modo de enfrentamiento al paso del tiempo; las postales de On Kawara enviadas desde todo el mundo con la hora a la que se levanta; las máquinas inútiles y absurdas de Jean Tinguely; la exploración de ciertos traumas propios de la etapa infantil y adolescente de Mike Kelley; los autoretratos de Jonathan Meese como construcción delirante de un nuevo profeta del caos; los experimentos matéricos de Jean Dubuffet y el Art Brut, los juegos con el lenguaje y la imagen de Marcel Broodthaers; o los de Magritte; el trabajo con Excel que caracteriza la obra de Ignacio Uriarte; el análisis del concepto de fama (así como de fe y entusiasmo) de Antonio Ortega a partir de la figura de Yola Berrocal, la celebración de lo normal y cotidiano que refleja el trabajo de Peter Fischli y David Weiss; las múltiples ficciones de Cindy Sherman sobre los estereotipos femeninos, los ensayos de Gillian Wearing sobre determinados comportamientos sociales o roles propios de nuestro ritmo diario; la insistencia de Oyvind Falström en un arte interactivo y crítico, algo que llevó a imitar incluso las estrategias del juego de mesa; o los ejercicios de destrucción poética de Gordon Matta-Clark en arquitectura son sólo algunos ejemplos de comportamientos obsesivos, persistentes y repetitivos que, de un modo u otro, admiro. La verdad es que me gusta ver en la obsesión una voluntad utópica. Como si de tanta insistencia en algo se pudiera llegar incluso a cambiarlo, a darle la vuelta.

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