Como sabéis, llevamos tres intervenciones en L’Aparador dentro del ciclo Obsessions: Album de Pedro de Zink Tank, La Caja de Pandora de Lucía Lara y La collection de formes de Pierre Descouvré de Samuel Labadie. El primero fue un archivo múltiple del peculiar sistema de confección, grabación y edición de canciones de Zink TANK, un proyecto híbrido a medio camino entre el colectivo artístico y la banda de pop. El segundo fue una relectura del mito de Pandora desde la obsesión de Lucía alrededor del mismo personaje (alguien que a la vez es y no es ella misma). El tercero ha sido la recuperación por parte de Samuel de los dibujos científicos de Pierre Descouvré.

Personalmente, tengo la sensación de que las intenciones del ciclo (al que se van a sumar progresivamente Fito Conesa, Efrén Álvarez, ferranElOtro…) empiezan a visibilizarse. La verdad es que sólo existe entre ellos un punto de conexión: la actitud obsesiva y recurrente en su relación con el arte. Un nivel de intensidad que, articulado desde la repetición y la insistencia (Lucía Lara), la fe y la creencia en otros formatos de recepción no establecidos (Zink Tank), la búsqueda incansable de un imposible, sin que ello suponga un fracaso, sino todo lo contrario (Samuel Labadie), el entusiamo y la capacidad emotiva de lo interpersonal (Fito Conesa), el análisis riguroso y persistente de nuestros sistemas de relaciones diarios (Efrén Álvarez) o la imposibilidad idealista de tomar posición para explorar distintos roles del trabajo en arte (ferranElOtro) , refleja un modo de actuación plural y a la vez común. Un mecanismo en el que, de forma amplia, caótica, libre, casi anárquica, la obsesión funciona como motor de trabajo. Algo implícito que L’Aparador permite exhibir públicamente. Y de eso trata el ciclo.