Hace poco asistí a una conferencia que Juan Antonio Ramírez dió en la Facultat de Història de l’Art de la Universitat de Barcelona sobre el historiador Aby Warburg y su obra el Atlas Mnemosyne. Un intento utópico de reorganizar y clasificar las imágenes de la historia del arte (sobretodo Antigüedad y Renacimiento) con el objetivo de repensar de un modo más flexible y efectivo nuestra memoria histórica. Miles y miles de fotografías que, como si de un collage artístico se tratase, Warburg iba situando en diferentes paneles buscando así nuevas relaciones entre ellas.
Pese al rigor y conocimiento de Ramírez sobre el Atlas, me sorprendió el enfoque que iba dando de Warburg. Quizás porque él mismo, como historiador del arte, cuestionaba y dudaba tanto de las estrategias de Warburg que no podía evitar tratar dicho Atlas como un trabajo delirante y sin fundamento histórico. Mientras le escuchaba y me iba haciendo mi propia imagen de Warburg y sus intenciones, pensaba que daba igual que fuera o no historiador (de hecho me recordaba más a un comportamiento artístico) y que la potencia del Atlas Mnemosyne residía precisamente en su inconformismo y su fe en otras formas de clasificación y comprensión de la realidad (en este caso de la memoria, materia prima del historiador). Una fe que se tradujo en búsqueda obsesiva y que, a posteriori, acabó definiendo a Aby Warburg como una especie de “loco incomprendido” que, como el propio Descouvré, luchaba por un imposible que le alejó de la realidad y la razón. En la ponencia de Ramírez, alguien le comparó a Warburg con Godard y sus “histoires de cinéma” y él se incomodó. Argumentó que Godard era un “creador” (un artista supongo que quería decir) y que por tanto podía manipular y jugar libremente con las imágenes pero que Warburg era un historiador y claro, desde tal disciplina no era posible. Todo me parecía muy extraño, salí confundido de la conferencia pero con algo claro: clasificar la obsesión como estado de locura (aunque parte de cierto pueda haber) no ayuda a aproximarse de manera clara a ciertas producciones, como en este caso al Atlas Mnemosyne de Warburg. De hecho, sólo sirve para favorecer lecturas mitificadoras engañosas y poco precisas.
Recuerdo que la noción de “loco incomprendido” me hizo pensar en Daniel Johnston y en la lectura que Jeff Feuerzeig da sobre el músico y dibujante en “The Devil and Daniel Johnston“. Un documental riguroso que, lejos de mitificar al songwritter, lo que hace es desevelar las complejidades de su personalidad y, en un recorrido muy emocionante por su vida, nos muestra a su vez su lado más humano y su lado más perdido y oscuro. Es cierto que Daniel Johnston padece una enfermedad mental pero el documental muestra a un chico incompredido que sólo quiere ser “artista” y que se encuentra con continuos problemas de rechazo e incomprensión social. Algo que le lleva a refugiarse en un mundo personal y propio (en el que se obsesiona con el diablo) que el film de Feuerzeig analiza de un modo admirativo que no cae en el mito ni een la genialidad, cosa que se agradece muchísimo.
Lo que parece más interesante de ellos – Aby Warburg y Daniel Johnston – es simplemente su fe y confianza ciega en ciertas cosas, algo que la gran mayoría de la gente no tenemos. Algo que por lo tanto les hace diferentes y raros. No obstante, Aby Warburg sólo soñaba con una nueva manera de entender el conocimiento (casi avanzándose a los recorridos hipertextuales de internet) y Daniel Johnston sólo quiere hacer buenas canciones como los Beatles y que la gente las escuche y las disfrute. La verdad, no son cosas ni tan extrañas ni tan extraordinarias.
Por si os apatece mirar un poco:
Aby Warburg: www.medienkunstnetz.de/works/mnemosyne/
Daniel Johnston: www.hihowareyou.com








4 comments
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Gener 28, 2008 a 11:26 am
Pil
Tienes razón con lo de que avanza las lecturas hipertextuales y los links.
Gener 28, 2008 a 11:26 am
Pil
Tienes razón con lo de que avanza las lecturas hipertextuales y los links. Muy bueno
Febrer 10, 2008 a 5:11 pm
labadie samuel
Hey David, fascinando los ligos del historia del arte, en el trabajo mismo de abby warburg o en tu texto entre el trabajo de warburg y johnston.
Març 12, 2008 a 9:48 pm
mireia c. saladrigues
estava buscando información sobre aby warburg y mira a dónde he ido a parar!
me parece muy divertida la posición del conferenciante en cuanto a la rigurosidad de la dsiciplina histórica, puesto que según la idea que me he hecho de aby por lo que he leído, lo era… creo que es triste que ramírez no viera en su trabajo un intento de lo que foucault, según explica miquel morey en uno de sus artículos, más adelante describirá como trabajo de archivo. pero no lo digo por su apariencia visual, sino por lo que tiene de alejado de un pensamiento academicista.