El trabajo de Ana Garcia-Pineda supone un fantasioso ejercicio de exploración de la realidad cotidiana. Un juego obsesivo e irónico en el que aquello mínimo e intrascendente es capaz de transformarse en un gesto singular de incidencia máxima. Una obra que, conceptualmente cercana a ciertos procesos de transmutación alquímica, mezcla con sutileza los componentes de comedia y tragedia que pueblan nuestras rutinas diarias con el objetivo de inventar y acumular estrategias para sobrellevar con dignidad la grandeza y ridiculez del día a día.
Dotado de un entusiasmo amargo, su trabajo cultiva una visión optimista e incrédula del mundo centrándose siempre en el mensaje breve y el impacto directo como principales herramientas de discurso. Una dualidad repleta de contrarios enfrentados (inocencia / malicia, alegría / tristeza, realidad / ficción…) que, formalizada desde registros de presentación que van desde el texto, el dibujo o el video, a la fotografía, la publicación o la performance, esconde entre líneas una lectura mordaz y perversa de nosotros mismos.
En el Aparador, Ana Garcia-Pineda presenta Romperlo todo y que haga tiroriro, una nueva instalación fotográfica que, fiel a los postulados alquímicos de conversión de un elemento en otro – en este caso la destrucción del mundo traducida a evento festivo – se apropia de los códigos básicos del lenguaje musical para incidir sin concesiones en su peculiar y descreída aproximación a los dramas existenciales que rigen la vida del hombre corriente. Dramas en los que, queramos o no, el azar, la duda y la suerte juegan un papel destacado.



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