Desde la instalación fotográfica como formalización final, Romperlo todo y que haga tiroriro de Ana Garcia-Pineda supuso el registro obsesivo de una acción destructiva: romper, ante una pared blanca con cinco líneas horizontales y paralelas entre ellas, todos los objetos blancos y negros de la artista.

Los objetos volaron por delante de las líneas (lanzados frontalmente, cruzados desde las esquinas, impactando contra el muro, contra el suelo…) durante todo un día y el resultado fueron unas 400 fotografías que, a modo de ráfaga, iban documentado toda la acción. Finalmente, dicho acto performativo – realizado en Can Xalant, Mataró – se frustró de golpe al estropearse la cámara. Pese al imprevisto, pese a los nervios del momento, la ambiciosa idea de “romperlo todo” incorporaba de repente la propia cámara. De este modo, el problema con la cámara de Can Xalant – estos aparatos permiten un número limitado de ráfagas, y lo excedimos sin saberlo – condicionó la dimensión de la pieza, dando lugar a una partitura expandida sobre el muro de l’Aparador con todas las imágenes ordenadas a modo de secuencia.

El día de la inauguración, un alumno de la Escola Municipal de Música de Mollet interpretó Romperlo todo y que haga tirorio con su saxo barítono. Un proceso de traducción sonora de raíz alquímica en la que, por primera vez, la destrucción violenta de romper objetos se transformó – vía partitura – en composición musical y en concierto en directo. En breve colgaremos el audio íntrego para quien quiera escucharlo. De momento, aquí podeis ver el aspecto final de la pieza: la partitura silenciosa de la destrucción de todo.

uno

dos

tres